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Archive for 28 noviembre 2012

Los niños y niñas de madres deprimidas que tienen patrones estables de lactancia materna muestran una menor desregulación afectiva y fisiológica resultante de la exposición a la depresión materna. Esto es lo que han demostrado Nancy Aaron Jones, Barbara A. McFall y Miguel A. Diego, de la Universidad Florida Atlantic de EEUU.

Los autores estudiaron las diadas de madres-bebés de madres deprimidas que amamantaban, madres deprimidas que alimentaban con biberón, y madres no deprimidas que amamantaban y que no, así como los patrones de actividad eléctrica cerebral de los bebés de los 4 grupos.

Los hallazgos de los estudios hechos hasta ese momento han encontrado de forma consistente que los hijos/as de madres deprimidas muestran mayor asimetría frontal-derecha en un registro de actividad eléctrica cerebral, así como un tono vagal bajo, patrones disregulares bioquímicos, mayor conducta desorganizada y alteraciones en los patrones de sueño.

En este estudio observaron que los niños y niñas de madres deprimidas que eran amamantados tenían patrones EEG similares a los de las madres no deprimidas, a diferencia de los niños y niñas de madres deprimidas que eran alimentados con biberón que mostraban una asimetría frontal-derecha.
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Cuando escuchamos o leemos las palabras abuso sexual o abuso sexual en la infancia es normal sentir cierto rechazo, incomodidad o malestar. Es algo que vemos horroroso, no es nada agradable, y para la persona que lo ha sufrido en primera persona es algo que despierta muchas emociones y/o sensaciones.

Según la Fundación Vicky Bernadet,  el 23% de las mujeres y el 15% de los hombres han sufrido algún tipo de abuso sexual en su infancia. Estos porcentajes pueden elevarse en nuestras consultas de Psicología hasta un 50-60%. Son porcentajes ciertamente alarmantes.

El impacto y las consecuencias de un abuso sexual dependen de muchísimos factores y circunstancias, como por ejemplo, de la edad de la persona cuando ocurrió, de la persona abusadora (que sabemos que entre un 60-70% de los casos se produjo en la misma familia o entorno de la niña o niño), de la duración de los abusos, cómo se dio el abuso (muchas veces no es sólo el abuso sexual en sí, sino el abuso emocional añadido) y, al menos desde mi experiencia, sobre todo, de la respuesta del entorno, especialmente de los padres o la madre. Produce gran impacto cuando la persona que ha sufrido los abusos no es creída, acogida, apoyada o defendida. Ésta es para mí la peor parte del abuso y el factor que incidirá más y de forma negativa en el proceso.

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